La Bota nº 22 de Manzanilla del Equipo Navazos

La Bota nº 22 de Manzanilla del Equipo Navazos

La Bota nº 22 de Manzanilla del Equipo Navazos

Desde la atalaya que representa para mí Barcelona me asomo hacia el sur y observo cuatro pilares a partir de los cuales me he ido acercando con reverencial respeto a esa tierra : Paco de Lucía, Camarón, Enrique Morente y el Equipo Navazos. Han sido los cuatro la referencia a partir de la cual he podido conocer todo un mundo -el flamenco y los vinos jerezanos- que de alguna forma aparece cerrado para los profanos y que sin el ariete adecuado suele ser difícil poder penetrar, por aquello de que no es comercial ni existen los medios que te lo pongan ante las propias narices.

Si no existiera el Equipo Navazos habría que inventarlo, porque gracias a ellos -en esencia Eduardo Ojeda y Jesús Barquín- se han recuperado auténticos tesoros olvidados en las botas de Jerez y Sanlúcar y, por encima de todo, han permitido que el gran público se acerque a estos maravillosos vinos que si no fueran de donde son serían impagables. Porque ellos no son bodegueros ni productores, son buscadores de tesoros como esta manzanilla recuperada de una bodega sanluqueña y elaborada con mosto procedente del pago Balbaína a la que se le calculan unos seis años en la solera en el momento de la saca, en mayo de 2010.

Hasta hoy, 29 de diciembre de 2013, son tres años y medio en botella los que hay que sumarle y que le han aportado un bonito color entre pajizo intenso y dorado pálido algo turbio. De gran intensidad aromática, como una manzanilla amontillada de punzante salinidad, con notas de flores secas, frutos secos tostados, en especial avellanas, y madera vieja barnizada. El primer trago acentúa esa salinidad como de estar frente a la costa en una vieja barca de madera, es directa y con volúmen, con cierto asomo de Champagne debido a las levaduras, otra vez los frutos secos y las flores marchitas, fresca y con amargos almendrados que persisten en la boca largo rato.

En resumen, un vino magnífico que todavía tendría cuerda para rato si lo conservamos bien y que a parte de disfrutarlo a solas, también irá perfecto con los clásicos acompañantes de las manzanillas o incluso platos más contundentes como algún cocido de legumbres.

 

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