Alphonse Mellot Sancerre Blanc La Moussière 2012

Alphonse Mellot Sancerre Blanc La Moussière 2012

Alphonse Mellot Sancerre Blanc La Moussière 2012

Ha llegado la primavera y con ella mi proverbial alergia al polen. Pero no será el sexo de las plantas lo que me quite de seguir probando vinos, aunque es probable que esta especie de congestión me impida apreciar algunos matices que, de probar este vino en unos meses pensaré ¡cómo no me di cuenta de esto o aquello!

Contrariamente a lo que suele ser habitual en muchos vinos españoles, los franceses no suelen tener pretensiones didácticas en sus etiquetas, y el señor Alphonse Mellot no es una excepción. Así pues sabemos que este blanco del valle del Loire está hecho con sauvignon blanc no por la etiqueta, sino porque es la uva que se utiliza en Sancerre y, en general, en la región más interior del valle. También sabemos que el vino ha pasado algún tiempo por la barrica porque, pese a la alergia, se perciben en él algunos matices tostados y especiados y no porque se precie de ello en el etiquetado. Sí que nos informa, en cambio, que este productor, que se define a si mismo como vigneron artisan, practica a rajatabla la viticultura ecológica y biodinámica.

Este La Moussière es el vino inicial de Alphonse Mellot y es a su vez el nombre del viñedo. En su elaboración se han mezclado uvas de cepas jóvenes y viejas. Tiene un bonito color paja pàlido, muy brillante y limpio, con algunos matices verdosos. Muy fluido en copa, de poca densidad. De intensidad aromática media, nos encontramos con fruta blanca (manzanas y peras verdes), matices florales, notas vegetales que se acercan al perejil todo ello sobre un fondo levemente láctico y almizclado. La entrada en boca es fresca, como se espera de un vino joven -quizás demasiado todavía- de Sancerre, con buena acidez cítrica aunque tiene cierto volumen y cremosidad. Ahora se aprecian todavía más los matices de la manzana verde, la hierba cortada, quizás algo de albaricoque y un fondo levemente tostado y especiado, algo parecido a la nuez moscada. De postgusto con cierto sutil amargor y persistencia media que nos deja en la boca un recuerdo de piña en almíbar.

Seguramente debería haber esperado a descorchar este vino, ya que sin duda en un año o dos habrá mejorado notablemente. Las prisas no son buenas, pero con la comida de hoy (un plato japonés de salmón marinado en soja con arroz blanco y setas shiitake) he pensado que iría muy bien. También puede ser perfecto con un lenguado meuniere, al vino o a la plancha, trucha, marisco y en general cualquier plato de pescado ligero.

 

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