Desig 2013 de Mas Candí

Desig 2013 de Mas Candí

Desig 2013 de Mas Candí

Es difícil evaluar con objetividad cualquier cosa cuando conoces personalmente al responsable, y eso sirve tanto para hablar de lo guapa que es tu hija o lo listo que es tu gato como para juzgar un vino. Y lo que pretendo es evaluar un vino –lo otro lo dejo para otra ocasión- de alguien con quien he compartido mesa y agradable conversación. Pero lo intentaré porque pienso que ser objetivo es el mejor reconocimiento que se le puede dar al trabajo bien hecho.

Que la xarel·lo es la variedad de moda en el Penedés no seré yo quien venga ahora a descubrirlo. ¡Bendito descubrimiento! Tras años de tapada tras las otras dos que componen el trío habitual en los cavas –obviaré descripciones que le dedican libros de viticultura de hace diez años- algunos pequeños payeses vieron el potencial de esta uva y, hartos como estaban de los precios miserables que les pagaban las grandes casas cavistas de cuyo nombre no quiero acordarme, decidieron lanzarse a elaborar sus propios vinos. ¡Bendita locura! En Mas Candí quizás no fueron de los primeros en lanzarse, pues antes hubo otros notables, pero tras estos se ha unido un rosario de bodegas, la mayoría pillados a contrapié, en un desesperado intento de subirse al carro de la tendencia. Aunque si algo está claro es que, pese a que la moda pasará, los vinos de Mas Candí seguirán ahí ofreciendo un alto nivel de calidad.

Viñedo de Mas Candí en abril

Viñedo de Mas Candí en abril

Mas Candí es una pequeña bodega situada junto al macizo del Garraf, fruto de la unión de cuatro amigos viticultores liderados por Ramón Jané –también enólogo de la bodega- que han decidido trabajar el viñedo de sus abuelos, de más de cincuenta años, con respeto y sin usar herbicidas ni fertilizantes industriales, algo que ya se puede apreciar a simple vista al visitar su viñedo frente a la bodega, sobre un tupido manto verde lleno de flores, rodeado de otros tantos en los que únicamente sobreviven las parras en el suelo revuelto y yermo.

Desig es el vino blanco inicial de esta bodega, un monovarietal de xarel·lo afinado durante seis o siete meses en depósitos de inox en contacto con sus lías. De color amarillo pálido con reflejos verdosos, brillante y con una lágrima de cierta densidad.

En nariz destaca la fruta blanca y de hueso, como las peras o albaricoques, que irán evolucionando hacia la fruta tropical, notas florales, matices cítricos y el inconfundible anisado vegetal del hinojo.

El paso en boca es fresco, con notable acidez, sedoso, con cierto volumen y una leve astringencia vegetal que probablemente irá desapareciendo con tiempo en botella y a finales de verano será imperceptible. Destacan de nuevo la fruta blanca y cítrica, el equilibrio y las sensaciones sápidas y minerales. De persistencia media y postgusto ligeramente amargo con un final que nos deja un recuerdo de acidez cítrica en las encías.

En definitiva un vino fresco y honesto, muy bien hecho y que por menos de 8€ cumple con las expectativas, para no cansarse de beberlo en primavera y en verano acompañando moluscos, pescados a la plancha o al vapor, mariscos o incluso arroces.

 

Valoración llevataps:

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